Maria Tomasa Esteves y Salas,
se tiene como fecha probable de su nacimiento el 27 de
febrero de 1778, dama que se distinguió por su valor y
entereza.
Durante la arenga que dio el Padre de la patria Don Miguel
Hidalgo y Costilla en la ciudad de Salamanca, se destacó la
figura de Tomasita Esteves, así como de los otros tres
héroes salmantinos Andrés Delgado Albino García y el Padre
Rafael Garcilita.
Se le conoció como la heroína insurgente y tuvo su centro de
operaciones la propia ciudad de Salamanca.
Auxiliando a enfermos y heridos caídos en la lucha en favor
del ejercito insurgente.
Además conseguía información secreta de los realistas a
favor del ejercito insurgente, siendo reconocida por su
astucia y valor.
Cuando la detención de los insurgentes salmantinos, Miguel
Yáñez, José Esquivel y Eustaquio Hernández en Valtierrilla,
por ordenes de Agustín de Iturbide fueron fusilados, junto
con Tomasa Esteves, en el mes de agosto de 1814.
La heroína salmantina, no necesita elogios, puesto que sus
propios enemigos se lo hicieron al señalar que murió por su
patriotismo y su hermosura.
Referente a su muerte se dice que como último deseo pidió
que le prendieran el vestido con alfileres en todo lo largo
y ancho de su falda para que al caer su cuerpo, su postura
se viera decorosa con toda la delicadeza que siempre la
distinguió.
Además pidió que no le dispararan al rostro para no
desfigurárselo y que le vendaran los ojos.
El fusilamiento se llevó a cabo en la calle Río Lerma,
esquina con revolución, que en ese entonces lo único que
existía era la capilla de la Asunción, actualmente está la
notaría parroquial.